Una de las preguntas más frecuentes en la compra de accesorios metálicos es esta: ¿cuál es la diferencia entre el latón y el zamak, y cuál es el más adecuado para cada aplicación? La respuesta no depende únicamente del cálculo de costes; se determina en función de las condiciones de uso del producto, los requisitos de diseño y los estándares del mercado objetivo.
El latón es una aleación de cobre y zinc. Las aleaciones de latón utilizadas en accesorios textiles contienen por lo general entre un 63 y un 70 % de cobre, siendo el resto zinc. Esta composición ofrece una alta resistencia a la tracción, una excelente resistencia a la corrosión y una maquinabilidad sobresaliente. En sectores como el denim, la ropa de trabajo, los productos outdoor y los accesorios de cuero, el latón responde con fiabilidad en los puntos de mayor esfuerzo mecánico. Para artículos de geometría plana fabricados por estampación, el latón es el material preferido.
El zamak, por su parte, es una aleación compuesta en un 96 % de zinc con pequeñas proporciones de aluminio, magnesio y cobre. Su bajo punto de fusión permite producir mediante inyección a presión formas tridimensionales complejas. Para diseños con logo o en relieve, estructuras de pared delgada y geometrías singulares, el zamak ofrece una flexibilidad de fabricación notablemente superior al latón. Su coste unitario es generalmente más bajo, aunque el latón mantiene su superioridad en cuanto a resistencia mecánica a largo plazo.
El criterio de decisión práctico puede resumirse así: si el producto debe soportar cargas y fuerzas de tracción y se requiere una larga vida útil, debe optarse por el latón. Cuando se trata de detalles de logo complejos, formas tridimensionales o pedidos de gran volumen con orientación al coste, el zamak representa una alternativa pertinente.
En Dikmen Metal producimos a plena capacidad en ambos materiales y asesoramos a nuestros clientes sobre la elección de material más apropiada según el diseño y la aplicación.

